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¿SABES CÓMO RECONOCER UNA GIN CON CALIDAD?

Que todas las gin del mercado son maravillosas, a estas alturas, resulta una surrealista pero, ¿cómo puede un consumidor averiguarlo?

 Cara a cara

Existen dos formas de comprar una gin, bien en el comercio habitual o, los profesionales, mediante el fabricante o distribuidor. La compra en nuestro establecimiento, si no hay personal cualificado, es realmente espinosa. Quiero decir, uno mira el estante donde se encuentra las gin y, lo primero, es un gesto de sorpresa al ver decenas de marcas. Leer la información de la etiquetas sería lo acertado, aunque aquí sigue siendo una asignatura pendiente. Entonces nos queda el instinto “torero” del español, que lleva a elegir productos por colores llamativos o formas pomposas. Este detalle lo tienen muy en cuenta los estrategas de marketing.

 En el caso de elegir una gin a través del distribuidor, tiene ciertas ventajas porque incluso se pude llegar a probar, aunque no es lo habitual. El comercial dirá, como es lógico, que tiene ante sus manos la mejor y más extraordinaria gin que haya conocido. El resto, es cuestión de seguir convenciendo, hacer precio, regalar una copitas o cualquier cosa porque, un regalo, por muy cutre que sea, es suficiente reclamo para convencer a la mayoría de los hosteleros de este país. La calidad del producto, bueno… ya se indagará algún día. Aquí se juega a precio y regalos.

 De un modo u otro, somos incapaces de elegir una gin por su posible calidad.

 La prueba de fuego

Acabamos de realizar nuestra compra sin saber si hemos acertado o no. En casa, como es lógico, nadie tiene el instrumental necesario para detectar si nos han dado “gato por liebre”. Quiero decir, si tenemos una gin con ingredientes naturales o, por el contrario, contiene aromas industriales de origen sintético. Pues bien, preste atención porque hay una manera, relativamente sencilla, de averiguar si nuestra gin tiene calidad o es mediocre.

 Coja un vaso o copa de cristal, añada 5 cl (la capacidad de un medidor de coctelería) y huela suave pero profundamente. Trate de recordar –incluso anotar- su intensidad (en un baremos de 0 a 10) y claridad de compuestos aromáticos. Repita esta operación hasta logar memorizar los aspectos más importantes para usted. Otro detalle que no debería de olvidar es el comportamiento de los aromas, si es fragante o si punza, quiero decir, si pica la nariz cuando huele. Entonces, la destilería ha elegido un alcohol de baja calidad (amílicos, aldehídos y esteres son sustancias que contiene el alcohol, que punzan y provocan resaca al día siguiente) y no se ha preocupado de quitarlos por falta de medios. Hay un dicho popular que dice: “una gin de calidad la descubres al día siguiente, cuando no deja resaca”. Pero sigamos con nuestra prueba. Después,  añada 2,5 cl agua mineral fina, que sería al 50%. Tape el vaso con film transparente y deje reposar la gin unas horas. Transcurrido este tiempo, observe el líquido a través del cristal, por si hubiera variaciones o turbideces. A veces floculan sustancias sospechosas. Quite el papel film y huela. Si el aroma ha desaparecido, eran artificiales. También pueden aparecer notas distintas, como cocido o rancio, detalle que no dice mucho de la calidad de los ingredientes aromáticos o del alcohol base. Ahora bien, si la gin sigue con los mismos aromas que usted recordaba, entonces y solo entonces, está ante una gin con calidad, con ingredientes de verdad, aquellos que puede ver, oler y tocar. Está claro que la intensidad habrá decrecido pero su identidad, sigue intacta.

 Y recuerde que el mercado está lleno de maravillas pues elaborar una excelente gin es pura alquimia. Ahora, elaborar una “mala” gin es cuestión de minutos y claro, el resultado no puede ser igual ni en precio ni en calidad. En su poder y en su pericia esta la clave para que no lo engañen.