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¿EXISTE EL GARRAFÓN?

Sin duda, es la leyenda urbana más extendida entre los jóvenes y bebedores pero ¿qué tiene de cierto? Es más, ¿existe, alguien lo ha visto?

 El artículo

Hace cinco años, en 2009, tuve la oportunidad de realizar un artículo de investigación con el periódico El País. El objetivo, averiguar si en los locales de Madrid se servían bebidas de garrafón (alcohol de baja calidad). Para ello, realicé una selección de los locales más “cutres”. Pasamos toda la noche catando, la periodista y yo. Primero olíamos y probábamos el alcohol, sin mezclar. Después, tomábamos notas e incluso apartábamos una pequeña fracción en un bote para llevarlo a laboratorio.

 Después de más de 20 locales, el resultado fue: 0, no había indicios de garrafón. Y hoy, en pleno siglo XXI, al precio de las copas y los sucesivos controles en los locales, revela que no hay garrafón.

 Antecedentes

Hace casi 20 años, tuve la desgracia de rellenar botellas de una garrafa de 25 litros de alcohol. Era joven y hacía lo que me mandaban. Aquí es donde puedo corroborar que existía el garrafón. Y no daré más datos para no ahondar en las entrañas de mi juventud. Como no era experto, por aquel entonces, tampoco puedo dar más datos a excepción de su olor, recordaba a un orujo o algo parecido. En los casos de ser un alcohol envejecido, la garrafa era distinta y valía algo más, aunque apenas tenía aroma.

 Botellas A y B

Corre otra leyenda, con el mismo número de seguidores, que afirma sobre la existencia, por ejemplo, de whiskies A, el verdadero, y el mismo whisky, B, es decir, falso. Y, además, para más inri, lo vende el mismo distribuidor preguntando si quiere el original o el falso, claro más barato.

 La realidad, hasta donde yo sé, es que el distribuidor legal no realiza esto. Los destilados clase B son falsificaciones que nada tienen que ver con la marca oficial. Incluso, en muchos casos, estos “piratas” se dedican a recoger las botellas vacías (en los contenedores) de la marca original, para rellenarla con otro alcohol de baja calidad. Después falsifican precintos de hacienda y ya está.

 Otra de las trampas que he presenciado –esta no la llegué a forjar- fue rellenar con agua las botellas de boca ancha, las que no tienen dosificador. Si lo pruebas solo, se nota pero como siempre los camareros tienen la habilidad de mezclarlo con refresco, ni te enteras. Ahora se puede entender el precio tan económico de los “minis”. Hoy en día, esta práctica se realiza mucho.

 ¿Qué es el garrafón?

Muchas personas afirman –más del 40%- que hay ciertos locales: bares y discotecas, incluso ciertas bebidas, que provocan dolor de cabeza (resaca), a causa de la mala calidad del alcohol. Y añaden: “por ser garrafón”. Pero, en caso de existir el garrafón, ¿qué características tiene ese fraudulento alcohol? Aquí hay dos teorías: una, alcohol de mala calidad y otra, deshidratación por exceso de alcohol en el organismo.

 En el alcohol de baja calidad, pueden ocurrir dos cosas: una, que hayan adulterado el alcohol con sustancias de baja calidad, como el metanol (tenemos un antecedente en España de órdago, ver el video: el caso metanol), que puede provocar ceguera e incluso la muerte, en altas dosis. Y, otra, que el alcohol base esté poco rectificado. En la destilería Rives, por ejemplo, me he enterado que una de las características de su gin es que rectifican el alcohol dos veces, para eliminar aldehídos y alcoholes superiores (algunos de los causantes del dolor de cabeza).

 Los efectos de una ingesta excesiva de alcohol traen, como consecuencia más inmediata, la deshidratación del organismo, incluido el cerebro. Para evitar esta sensación, se recomienda comer antes y durante la ingesta de alcohol. Y para rizar el rizo, sería recomendable tomar una copa cada hora, que es el tiempo que tarda nuestro organismo en metabolizar el alcohol. Si no hiciste ni caso a estos consejos, cuando tengas resaca, toma mucho líquido, tipo bebidas isotónicas, y fruta, para suplir las pérdidas. Nada de tomar más alcohol o el famoso cóctel “bloody mary”, que tiene alcohol y no hace más que ralentizar nuestra recuperación.

 Yo añadiría otra tercera causa, la mezcla de bebidas que, al final, desencadena en exceso de ingesta excesiva de alcohol.

 Conclusión

Elige bien tus marcas, come bien antes de ingerir alcohol y, si después de los consejos que ofrecemos en este artículo, tienes dolor de cabeza, entonces y solo entonces, el destilado que tomas posee un alcohol de baja calidad o rectificación.

 Javier Pulido 

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